By January 13, 2026 0 Comments Read More →

Siete beneficios de la oración

Las oraciones que encontramos en la Biblia o los momentos de oración que se nos relatan en ella, están allí con el propósito de animarnos y alentarnos a imitarlos. El mismo Señor Jesús oró. Su ejemplo debería ser un llamado a todo pulmón para nosotras. Si el mismo Hijo de Dios oró, cuánto más necesitamos hacerlo tú y yo.

A veces oramos de manera autónoma o intensa por las cosas que nos inquietan: la provisión, un trabajo, la salud, nuestros hijos, nuestros matrimonios, la solución para un problema que nos agobia, y dejamos de lado orar por aquellas cosas que no vemos y que tienen el potencial de afectar nuestras vidas en el plano de lo que sí vemos.

Querida hermana, la oración es un medio de gracia y una oportunidad para presentar delante de Dios lo que hay en nuestros corazones. Por lo tanto, debemos ir delante de Dios día y noche (Sal 88:1), buscando Su rostro continuamente, confiadas, sabiendo que Dios escucha al corazón afligido y humilde.

En Efesios 6, cuando el apóstol Pablo habla acerca de la armadura de Dios, nos anima a vestirnos de una manera cuidadosa, a usar esa armadura para protegernos en nuestra lucha contra los principados, potestades y las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. ¿Por qué? Porque nuestra lucha y nuestra necesidad es mucho más grande de lo que nos imaginamos y para ello necesitamos estar preparadas.

¿Qué quiero decir con esto? Muy sencillo, mi querida hermana, necesitamos orar con fe para poder destruir todos los dardos de fuego del maligno. Necesitamos orar usando la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios. Y, necesitamos hacerlo «orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos» (Ef 6:18 RV60). Necesitamos orar sin cesar (1 Ts 5:17).

Ora cuando no sepas qué hacer. Ora cuando sabes qué hacer. Ora cuando tengas dudas y temor, cuando haya confusión y desánimo en tu corazón. Ora cuando el enemigo venga a ti con mentiras y acusaciones. Ora cuando el camino se vea borroso. Ora cuando tengas que tomar una decisión y te falte sabiduría para proceder con convicción. Ora cuando venga la tentación.

Y cuando no sepas cómo orar, lee los salmos, ya que, en ellos, encontrarás ejemplos de personas que expresaron ante Dios su angustia, su preocupación, su necesidad de dirección, y cuyas oraciones quedaron registradas en las páginas de la Biblia para nuestra edificación.

Así que, ora en todo tiempo. ¿Sabes por qué?

Porque…

  • La oración nos recuerda que dependemos de Dios para todo: Esto, mi querida hermana, incluye la provisión diaria, la salvación, la sabiduría, la dirección que debe tomar nuestra vida (Mateo 6:9-13, Sal 25:4-5, Stg 1:5).
  • La oración nos fortalece en medio de la debilidad: «Busquen al SEÑOR y Su fortaleza; Busquen Su rostro continuamente» (1 Cr 16:11).
  • La oración nos ayuda a acercarnos a Dios: «Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes. Limpien sus manos, pecadores; y ustedes de doble ánimo, purifiquen sus corazones» (Stg 4:8). Podemos entrar ante Su presencia con acción de gracias, con alabanza y con nuestras peticiones, debido a que Jesús abrió para nosotras el camino y nos concede acceso sin reservas ante el Trono de la gracia.
  • La oración es el medio que Dios usa para calmar nuestro agitado corazón en medio del dolor y la persecución: «Me gozaré y me alegraré en Tu misericordia, Porque Tú has visto mi aflicción; Has conocido las angustias de mi alma, Y no me has entregado en manos del enemigo; Tú has puesto mis pies en lugar espacioso» (Salmo 31:7-8). Te invito a leer todo este salmo en su totalidad.
  • La oración nos protege de la tentación: «Velen y oren para que no entren en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil» (Mt 26:41).
  • La oración guarda nuestra mente y corazón: «Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús» (Fil 4:6-7).
  • La oración nos ayuda a tener la perspectiva correcta acerca de quiénes somos nosotras y de quién es Dios: «Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a Tu misericordia; Conforme a lo inmenso de Tu compasión, borra mis transgresiones […] Yo nací en iniquidad, Y en pecado me concibió mi madre» (Sal 51:1, 5).

Mi querida hermana, la oración debe ser algo tan natural para nosotras como respirar. La oración es importante porque nos ayuda a entablar una conversación con nuestro Padre. No es algo que hacemos solamente los domingos en la iglesia o antes de las comidas.

Cuando oramos, estamos manifestando una humildad genuina al reconocer que dependemos de Dios, de Su gracia, de Su ayuda, de Su guía para nuestra vida. Al orar, recordamos que nosotros no estamos a cargo de nuestras vidas o circunstancias, reconocemos que Dios es el único que está en control.

Así que, ora cada día. Aprovecha este privilegio que tienes como hija y acércate con confianza para hablar con tu Padre.

Sirviendo para Su gloria,

Mónica

PD: este artículo fue publicado originalmente en la página de Mujer que persevera. Usado con permiso.

Post a Comment

You must be logged in to post a comment.