By December 31, 2020 0 Comments Read More →

El 2020 y la soberanía de Dios


Photo by Kelly Sikkema on Unsplash

Conocer que Dios es soberano y bueno ha sido una bendición en este 2020. Cada mañana al despertar podía descansar en que los acontecimientos de ese día estaban controlados por un Dios amoroso y bueno que siempre quiere lo mejor para mi vida y para mis seres queridos.

Se acaba el 2020, un año de cambios, de pruebas, de dolor y sufrimiento.

Un año donde el Covid 19 transformó nuestra manera de relacionarnos, de trabajar, de estudiar, de respirar y de vivir.

No ha sido un año fácil para muchas personas. Algunos han perdido seres queridos, otros sus trabajos, y aun otros sus libertades.

En el verano, esperábamos la visita de algunos familiares y amigos, teníamos la ilusión de los reencuentros, de las celebraciones, de momentos para recordar y crear memorias para el futuro, sin embargo, nada de todo eso se llevo a cabo. Los planes quedaron cancelados, pospuestos para el 2021, si Dios así lo quiere.

Ha sido un 2020 para el que no estábamos preparados. Un año que nos ha tomado por sorpresa y nos ha hecho cuestionarnos al final de cada día cómo sería el siguiente.

Creo que este año hemos tenido la oportunidad de aprender una lección muy importante: Dios es soberano, nosotros no. Dios esta en control, nosotros no.  

Casi en todas las conversaciones con mi esposo, el capítulo 4 de Santiago ha estado presente. Este capítulo, particularmente los versículos del 13 al 17 han llamado mi atención durante este año.

Esta porción se titula “No os gloriéis del día de mañana” y dice:

 !!Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; 14 cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. 15 En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. 16 Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; 17 y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado. Santiago 4:13-17

En el contexto de la epístola, el apóstol Santiago está hablando acerca de lo que caracteriza a un verdadero cristiano: Su perseverancia en medio del sufrimiento, las buenas obras como prueba de su salvación, un amor genuino e imparcial, su obediencia y respuesta a la Palabra de Dios, su control de las palabras que salen de su boca, su sabiduría, su vida de oración y su fe, entre otros.

En los versículos 13 al 17 del capítulo 4, Santiago hace referencia a la relación del creyente con Dios, una relación de dependencia y de humildad en la que el creyente reconoce que su vida es como un soplo que aparece por un momento y desaparece al siguiente. Santiago nos exhorta a vivir nuestras vidas en total dependencia de Dios, no de nuestras acciones o limitado poder.

Santiago no juzga la planificación, juzga la jactancia de quienes pretenden controlar sus vidas sin reconocer que no tienen el control ni siquiera del próximo segundo de su existencia.

Solo Dios conoce el futuro, cada día, cada segundo, cada instante de nuestras vidas esta bajo su control. El sufrimiento que enfrentamos, el dolor, la pérdida, la enfermedad, los virus, el tiempo desperdiciado o bien aprovechado, así como las alegrías y bendiciones que llegan a nuestras vidas, no le toman por sorpresa, Él conoce todo porque es omnisciente y soberano.

Si hay algo que este 2020 nos debe recordar es que todos nuestros planes y las interrupciones que puedan presentarse en nuestros días, están en las manos de Dios. Como sus hijos, debemos someter nuestras vidas y planes a su voluntad, y decir, como el Señor Jesús, no se haga mi voluntad, sino la tuya.

No es una oración fácil, pero es una oración necesaria, si queremos de verdad darle la gloria a Dios y vivir cada día para Él.

Jesús conocía a Su Padre, por eso cuando se enfrentaba a una muerte segura en el Calvario, le pidió en oración que pasara de Él esa copa si así lo quería. La respuesta no le tomó por sorpresa porque descansaba en la verdad de que Su Padre siempre tiene en mente lo mejor para sus hijos.

Conocer que Dios es soberano y bueno ha sido una bendición en este 2020. Cada mañana al despertar podía descansar en que los acontecimientos de ese día estaban controlados por un Dios amoroso y bueno que siempre quiere lo mejor para mi vida y para mis seres queridos.

Y cada noche al acostarme, podía poner mi cabeza en la almohada sabiendo que lo que el día siguiente deparara estaba controlado por un Dios sabio y soberano que me daría la gracia y la paz para enfrentarme al nuevo día y a sus desafíos con confianza.

Orar reconociendo que no somos soberanos de nuestras vidas y que no estamos en control de nada, no es fácil. Requiere una dosis de humildad y de sumisión a la voluntad de un Dios perfecto y soberano, que ha demostrado día tras día, año tras año, siglo tras siglo, que nada le toma por sorpresa, que sabe lo que está haciendo, que detrás de toda calamidad y prueba, de todo momento difícil de nuestra existencia, tiene un propósito eterno que es el de hacernos cada día más como su Hijo Jesucristo.

Si hay algo que me gustaría invitarte a hacer en este día y en el nuevo año que empieza en unas horas, es a descansar en Dios, a reconocerlo en todos tus caminos y a recordar que hasta aquí Él ha sido fiel y lo seguirá siendo durante cada segundo de 2021.

Confía en aquel que te da vida y aliento y de esa manera independientemente de lo que el próximo año depare en tu vida, sabrás que Su amor, Su gracia y Su soberanía estarán presentes en tu vida y te ayudarán a descansar y a afrontar la vida a la luz de la eternidad.

Que Dios te bendiga y cumpla Su propósito en tu vida en el 2021.

Un abrazo en Cristo,

Mónica

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