By August 19, 2026 0 Comments Read More →

¿Qué te está robando el gozo espiritual esta semana?

   

¿Te cuesta trabajo experimentar gozo debido a las pruebas y a las dificultades del día a día? ¿La duda, el descontento con las circunstancias o el desánimo han embriagado tu corazón?

¿Has pasado alguna situación difícil y no encuentras gozo en tu corazón porque estás pensando en lo que has perdido, lo que te han quitado, lo que ha sucedido?

¿Sientes que tus oraciones se han quedado estancadas entre las cuatro paredes de tu habitación y te resulta difícil confiar en la bondad y la fidelidad de Dios?

¿Estás pasando mucho más tiempo del necesario en las redes sociales y la envidia y la comparación están llenando tu corazón de ingratitud a Dios por lo que no te ha dado, en lugar de gratitud por cada bendición que has recibido de Su mano?

No sé qué ha pasado en tu vida esta semana, no sé si el pecado ha entrado a tu corazón y ha desplazado el gozo de la comunión con Dios. No sé si la vergüenza y la culpa se han interpuesto entre Dios y tú y te has quedado corta en el intento de acercarte a Su presencia. No sé si el sufrimiento, el desánimo, el uso que haces de tu tiempo, la falta de oración o de leer la Biblia, están afectando tu vida espiritual.

Si te soy honesta, en los últimos años he vivido momentos tan difíciles en tantas áreas, desde relaciones dañadas debido al pecado o a la ingratitud, hasta situaciones familiares difíciles. Como resultado, he tenido momentos donde he visto cómo el gozo ha desaparecido momentáneamente de mi vida. Han sido años donde he necesitado regresar una y otra vez a la Biblia y especialmente a los Salmos, ya que allí, el Señor me ha ayudado a recuperar el aliento, a retomar la esperanza, a corregir mi perspectiva equivocada debido a las circunstancias.

Me he dado cuenta, a lo largo de los años, de las diferentes razones por las cuales he podido perder el gozo espiritual y hoy quiero compartirlas contigo.

El pecado y la culpabilidad

Podemos perder el gozo cuando nos alejamos de una vida de santidad, desviamos nuestros ojos tras pasiones y deseos mundanos, dejamos que el pecado se apodere de nosotras y no dejamos que la confesión se deje ver por ninguna parte.

El hombre conforme al corazón de Dios, el rey David, enfrentó un momento en el que supo, sin lugar a duda, que el gozo había desaparecido de su vida.

Después de ser confrontado por el profeta Natán debido a su pecado con Betsabé, el rey David escribió uno de los salmos más sentidos y necesarios para recuperar el gozo. El salmo 51 titulado «Oración de un pecador arrepentido» muestra el corazón de un hombre que ha entendido como el pecado no confesado destruye la comunión con Dios.

El pecado había traído suciedad al alma del rey, la culpa y la vergüenza estaban delante suyo como espejos que le dejaban ver la condición de su alma. El gozo y la alegría habían desaparecido de su vida. El remedio para recuperar el gozo no se encontraba en ofrecer sacrificios ni holocaustos, el remedio consistía en manifestar un corazón contrito y humillado delante de Dios (Sal 51:16-17).

En otro salmo el rey David escribió: «Mientras callé mi pecado, mi cuerpo se consumió Con mi gemir durante todo el día. Porque día y noche Tu mano pesaba sobre mí; Mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano. (Selah) Te manifesté mi pecado, Y no encubrí mi iniquidad. Dije: “Confesaré mis transgresiones al Señor”; Y Tú perdonaste la culpa de mi pecado. (Selah)» (Sal 32:3-5).

El miedo a lo desconocido

La ansiedad por el futuro, la falta de control que tenemos sobre las situaciones de nuestras vidas o las consecuencias de nuestras acciones, son enemigos poderosos que nos roban el gozo y la paz.

Me encanta Mateo 6:25-34, allí Jesús nos recuerda que no debemos preocuparnos por el mañana. Si Él cuida de las aves alimentándolas, ¿no hará mucho más por nosotras que somos Sus hijas? El afán y la preocupación no van a añadir días a nuestras vidas, mucho menos llenarnos de gozo, al contrario, nos llenarán de ansiedad, temor y duda.

Dios sabe lo que necesitamos, por eso, necesitamos descansar en Él ya que, aun las consecuencias de nuestras acciones están en Sus manos. Puede que tú y yo no sepamos lo que nos deparará el futuro, pero Dios lo sabe y lo conoce todo. Ni nuestras malas decisiones ni nuestras equivocaciones pueden destruir ni desviar el propósito de Dios para nuestras vidas.

Así que, en lugar de preocuparte por lo que te depara el futuro, recuerda la exhortación del apóstol Pablo: «Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios» (Fil 4:6).

Y di como el salmista: «Cuando mis inquietudes se multiplican dentro de mí, Tus consuelos deleitan mi alma» (Sal 94:19).

La falta de perdón

Cuando retenemos el perdón por alguna ofensa cometida contra nosotras dejamos que la amargura y el rencor se apoderen de nuestros corazones. ¿Qué pasa después? que el enemigo se goza porque ha logrado hacernos presas de nuestras emociones, haciéndonos olvidar los beneficios que hemos recibido en Cristo.  

No permitas que crezca una raíz de amargura en tu vida, que el resentimiento se anide en lo profundo de tu alma y que el enojo por las circunstancias que hicieron doler tu corazón se convierta en excusas para dejar de perdonar.

«Porque si ustedes perdonan a los hombres sus transgresiones, también su Padre celestial les perdonará a ustedes. Pero, si no perdonan a los hombres, tampoco su Padre les perdonará a ustedes sus transgresiones» (Mt 6:14-15).

La comparación:

En esta época de redes sociales hay una enemiga a la que somos expuestas con cada post: la comparación. Si la dejamos a sus anchas, se acomodará en nuestros corazones produciendo envidia, ingratitud, enojo y emociones que nos llevarán en una espiral descendente rumbo a la queja y a la murmuración.

En lugar de comparar lo que Dios te ha dado o te ha negado, con lo que otras personas han recibido de Su mano, enfócate en agradecer a Dios por las oportunidades que tienes. Cuenta tus bendiciones, escríbelas en un cuaderno y adora y alaba a Dios por cada una de ellas.

El sufrimiento

Lo entiendo, sufrir no es fácil. Parece imposible encontrar gozo cuando pasamos momentos difíciles, perdemos a alguien a quien amamos, somos despojados de aquellas cosas que nos dan apariencia de estabilidad, o cuando la salud se deteriora.

Sin embargo, en medio del sufrimiento podemos gozarnos, ya que Dios está con nosotras en medio del dolor y tiene un propósito glorioso y eterno para permitirlo. El apóstol Santiago nos anima: «Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que sean perfectos y completos, sin que nada les falte» (Stg 1:2-4).

Recuerda

El gozo es parte del fruto del Espíritu (Gal 5:22-23), no es algo que como mujeres podamos crear en nuestras propias vidas por medio de tácticas o estrategias motivacionales.

No podemos comprar el gozo con dinero ni con “me gusta” en las redes sociales. No podemos aumentar el gozo cuando tenemos relaciones sin conflictos o cuando todas las cosas salen como queremos. No. El gozo verdadero, el que perdura y se mantiene por encima de las circunstancias de la vida, es un gozo que solo Dios puede producir en nuestros corazones.

«El corazón alegre es buena medicina…» (Pr 17:22). No esperes un día más para buscar el rostro del Padre y recuperar el gozo «Este es el día que el Señor ha hecho; Regocijémonos y alegrémonos en él» (Sal 118:24).

Que tu enfoque no esté en lo que sucede a tu alrededor, en las cosas que no puedes cambiar o en lo que otras personas hacen. Que tu enfoque esté en obedecer y caminar delante de Dios con gratitud, haciendo lo que Él te pide que hagas.

«Estén siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús» (1 Tes 5:16-18).

Sirviendo para Su gloria,

Mónica

Pd: este artículo fue publicado originalmente en la página de Mujer que persevera. Usado con permiso.

Posted in: Uncategorized

Post a Comment

You must be logged in to post a comment.